Cuando amamantar duele o el bebé tiene dificultades para acoplarse al pecho, es común que alguien sugiera utilizar pezoneras. Para algunas madres pueden convertirse en una ayuda temporal; para otras, pueden no resolver el problema e incluso dificultar el proceso si se utilizan sin una evaluación adecuada.
Por eso, más que considerarlas “buenas” o “malas”, es importante entender que son una herramienta que debe responder a una necesidad concreta.
¿Qué son las pezoneras?
Las pezoneras son dispositivos delgados, generalmente de silicona, que se colocan sobre el pezón y la areola durante la toma. Pueden facilitar el acople del bebé al pecho en algunas situaciones específicas, pero no reemplazan una evaluación completa de la lactancia.
Su uso puede considerarse, por ejemplo, cuando existen dificultades persistentes de acople, determinadas condiciones del bebé o cuando el dolor está interfiriendo significativamente con la continuidad de la lactancia. Sin embargo, antes de indicarlas es necesario determinar cuál es el origen de esta dificultad y evaluar si existen otras medidas que puedan ayudar.
No siempre son la solución
Las pezoneras pueden permitir que una madre y su bebé continúen amamantando mientras se aborda una dificultad, pero no corrigen por sí mismas un acople superficial, una posición incómoda, una alteración de la succión ni la causa del dolor.
Si la dificultad de base no se identifica, es posible que el problema continúe, aunque inicialmente la toma parezca más fácil. Por eso, comenzar a utilizarlas sin acompañamiento puede retrasar un diagnóstico oportuno y un plan adecuado.
¿Pueden disminuir la transferencia de leche?
La evidencia disponible no muestra los mismos resultados en todas las madres y bebés.
Algunos estudios han observado que las pezoneras pueden reducir la cantidad de leche extraída o transferida en determinadas circunstancias. Otros han encontrado que, en madres que ya las utilizaban debido a dolor persistente, su uso no produjo diferencias significativas en la transferencia de leche.
También existen investigaciones que han asociado su utilización con una interrupción más temprana de la lactancia exclusiva. Sin embargo, esta relación debe interpretarse con cautela: muchas madres comienzan a usar pezoneras precisamente porque ya presentan dificultades importantes para amamantar.
En términos sencillos, no es posible afirmar que las pezoneras siempre disminuyan la transferencia de leche, pero tampoco se debe asumir que funcionan de igual manera para todas las díadas. Por eso es importante observar cómo responde cada madre y cada bebé, evaluar la talla adecuada para cada pecho, que se elija el material idóneo y se utilicen de forma correcta.
Si utilizas pezoneras, ¿qué conviene vigilar?
Idealmente, su uso debe acompañarse de seguimiento. Algunos aspectos importantes son:
- Que la pezonera tenga un tamaño adecuado y esté correctamente puesta en el pecho.
- Que el bebé se acople profundamente, incluyendo parte de la areola, y no succione solamente la punta de la pezonera.
- Que durante la toma se observen o escuchen degluciones.
- Que el pecho se sienta más blando después de amamantar.
- Que el bebé moje pañales con la frecuencia esperada para su edad.
- Que presente una evolución adecuada de su peso.
- Que el dolor, las lesiones o la dificultad inicial sean evaluados y tratados.
La pezonera debe mantenerse limpia y utilizarse siguiendo las recomendaciones de higiene del fabricante.
¿Deben retirarse rápidamente?
En muchos casos se utilizan como una medida transitoria y, cuando la causa que motivó su indicación mejora, puede planificarse un retiro gradual. Sin embargo, no es necesario convertir su retiro en una lucha ni suspenderla de manera repentina si el bebé está alimentándose adecuadamente y a la madre le acomoda su uso.
El momento y la forma de dejarla dependerán de la situación de cada díada. Algunas madres pueden comenzar la toma con la pezonera y probar retirarla cuando la leche ya está fluyendo y el bebé se encuentra tranquilo. Otras necesitarán más tiempo y acompañamiento.
Lo importante es contar con un plan y revisar periódicamente si continúa siendo necesaria.
¿Cuándo pedir ayuda?
Consulta si:
- Estás pensando en comenzar a utilizar pezoneras.
- Sientes dolor persistente o tienes lesiones en los pezones.
- Tu bebé se suelta frecuentemente o tiene dificultades para acoplarse.
- No escuchas degluciones o las tomas son muy prolongadas y poco efectivas.
- El bebé moja menos pañales de lo esperado, se muestra excesivamente somnoliento o no presenta una evolución adecuada de su peso.
- Llevas tiempo utilizando pezoneras y quieres dejarlas.
- Tienes dudas sobre el tamaño, la colocación o la forma de uso.
Estamos para acompañarte
Usar una pezonera no significa que tu lactancia esté fracasando. Muchas veces es la herramienta que permitió continuar amamantando durante un momento complejo. Lo importante es que su uso sea informado, responda a una necesidad real y cuente con el acompañamiento adecuado.
En la Fundación La Comunidad de la Leche ofrecemos consejerías de lactancia gratuitas y online, en las que podrás conversar con una consejera capacitada, revisar tus dificultades y recibir orientación de acuerdo con tu situación particular.
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Fuentes consultadas
Academy of Breastfeeding Medicine. Model Maternity Policy Supportive of Breastfeeding, actualización 2025.
Coentro VS y colaboradores. Impact of Nipple Shield Use on Milk Transfer and Maternal Nipple Pain. Breastfeeding Medicine, 2021.
Dos Santos DA y colaboradores. Nipple shield use in the maternity ward increases risk of exclusive breastfeeding interruption in the first six months of infant’s life. Midwifery, 2024.
